viernes, 2 de febrero de 2018

Hyp Cola

La vida en la urbe se parece mucho a la vida en la naturaleza; cada poco tiempo aparece una seta insólita, que merece la pena recoger y estudiar. Hoy ese papel estelar tiene el honor de representarlo Hyp Cola.


Hyp Cola es un refresco de cola barato, 50 céntimos. Viene en envase de plástico, no en lata, y sabe como el líquido que queda al final en los Flashes de cola. ¿Merece la pena echarse al gaznate un trago de Hyp Cola? Bueno... ¿Por qué no? Cosas más raras me he echado yo al gaznate.

La verdad es que no me la pude terminar, te seré sincero, mi curioso lector. Me gusta tener una opción de cola de baja calidad para cuando no te apetece paladear el sublime sabor a cola de una Coca-Cola normal, pero vamos, que no me la pude terminar, no. Sabe a aguachirri, te hincha el estómago a cambio de nada. Aún con todo creo que Hyp Cola debe tener un espacio en el lineal. Cuando digo lineal digo el refrigerador de los chinos.


La crisis tuvo lugar porque no dejamos espacio en el lineal para Hyp Cola. ¡Qué soberbios fuimos! Creímos que las clases altas, intelectualmente superiores, no debíamos mezclarnos con las clases bajas, intelectualmente inferiores. Como ocurrió cuando lo de la Torre de Babel, Dios nos quiso dar una lección derribando nuestro edificio osado.

Siempre flipo con que nos resulte más fácil llevar un Tesla a Marte que llevarnos bien con el idiota infame de nuestro vecino. Podríamos decir que la técnica la tenemos dominada: los drones reparten paquetes de compresas y los coches conducen solos mientras nos hacemos una paja al resguardo de unos cristales tintados.


Sin embargo lo de entendernos con el tarugo de nuestro vecino ya no. ¡Es tan tarugo...! Mejor dedicarnos a fabricar robots que piensan, sienten, aman, antes de intentar que nuestro vecino sienta, piense, ame. Mejor crear una nueva raza de silicio que intentar arreglar la raza basada en el carbono de la que disponemos actualmente.

Yo más no me he podido esforzar. Y admito que he conseguido éxitos bastante elocuentes educando a las razas inferiores que parasitan nuestro mundo. ¡Pero ya está bien! Ahora te toca a ti, mi vaguísimo lector. Ponte tú un poquito porque Juan necesita dedicarse un poco a sí mismo. Recuerda: si cae Juan caemos todos. Así que tú verás.


Que Hyp Cola te sirva de ejemplo, mi estirado lector, para entender que hasta la mierda más vomitiva tiene una razón de ser. Descubrirla es tu trabajo, lector tiquismiquis, y no estar ahí enredando con el puto Google Maps que se te va a quedar cara de televisor. ¡Pregúntale la calle a alguien, hombre! Las viejas están deseando hablar con gente.

¿No admiras a Juan porque saque reflexiones tan brillantes de una cola barata? Yo muchísimo.

jueves, 1 de febrero de 2018

Guilty Gear XX Accent Core Plus

Guilty Gear se conoce como la saga de lucha de estilo más elegante y pulido. ¿Es cierto?


Definitivamente es menos grueso que el de Street Fighter. Los personajes son más estilizados y la estilización está relacionada con la elegancia. Los saltos tienen más de verticales que de horizontales y supongo que eso también es elegante. Las bailarinas saltan hacia arriba, no hacen tanto salto de longitud.

¡Ah, la elegancia! Qué cosa tan perdida, tan olvidada. Ahora los policías parecen más un ejército urbano que unos amables gendarmes. ¿Quién se atreve a preguntarle una calle a un agente que porta una metralleta tipo Call of Duty? Yo prefiero sumergirme en mi Google Maps antes que eso.


Recuerdo cuando la gente, por naturaleza, se prestaba a ayudarte. Hoy da la sensación de que todo el mundo quiere eliminarte de la partida en la que hemos convertido la vida. Si tú quedas eliminado... ¡Hurra! Un rival menos para conseguir dinero, ese maná sin el que hoy es impensable vivir. ¿Es este el cenit del famoso capitalismo, ese sistema que crea riqueza casi mágicamente?

Diablos, a mi esto me parece una casa de locos. Tengo amigos que, aunque nunca han estado muy cuerdos precisamente, hoy están más locos que Jim Carrey en Un Loco a Domicilio. Les ves en los ojos a un psicópata que está calculando constantemente patrones de ataque y defensa. ¡Cristo bendito! Yo sólo había quedado para tomar una cerveza.


Este tipo de presión puede arruinar una generación entera. Puedes tener muchísimo talento, pero si tienes el cerebro frito a base de presión financiera puedes pasar de ser un potencial Pavarotti a un potencial American Psico. Si este es tu caso sigue andando. No hables conmigo, no te acerques a mi o llamo al policía de la metralleta.

Cuando pase la época de Donald Trump va a haber suicidios a mansalva, porque la gente tiende a suicidarse cuando ha hecho demasiadas cosas malas. En el momento parece que no pasa nada, pero cada vez que haces una cosa mala se apunta un punto negativo en tu conciencia. Si tu conciencia está demasiado negra empiezan a ocurrir cosas extrañas. Y yo hoy voy por la calle viendo a gente de auténtico luto interior.


Que sí, que yo entiendo que tienes que cargarte a cuantos más mejor y encima que en la cara parezca que eres una hermana de la caridad. Que sí. ¿Pero no sospechas, mi psicokiller amigo, que este rollo no es muy buena cosa que digamos? ¿No echas de menos cuando formabas parte de una comunidad en vez de parte de un Monopoly Cheaters Edition? No sé, yo creo que te va a dar un síncope. Te lo digo sin acritud, en un rollo completamente médico. Te lo digo como diagnóstico.

A mi plim, vaya, yo lo digo por ti. Y por mi, vamos, que verte aparecer por la calle da miedo. ¡Ahí viene el psicópata! Hagamos como que no le hemos visto.

miércoles, 31 de enero de 2018

¡¡Al Ataque!! nº 4

La revista semanal más chachipilongui. Para los amantes de la historia de la televisión española hoy será un día de fiesta, porque voy a hablar de ¡¡Al Ataque!!


¡¡Al Ataque!! se lo sacó de la manga Alfonso Arús y reventó la parrilla de 5 canales + 1 que teníamos en los 90. Los martes por la noche el mundo se detenía y, a cambio, yo ponía en marcha mi grabador VHS para poder visionar una y otra vez esta locura genial que ha quedado tan olvidada que uno se pregunta por qué.

Arús se juntó con una pandilla de colaboradores desconocidos en televisión (Sergio Mas, Jorge Salvador, Javier Martín y el mismísimo Andreu Buenafuente en el papel de Cejis, entre otros) y hacían imitaciones y otras cosas grotescas. Se hicieron con unas máscaras de goma de Ramón Mendoza, Johan Cruyff, Jose Luis Núñez y otros superpersonajes de la actualidad y... ¡Bueno, simplemente parecía que se dedicaban a hacer el mono ante la cámara! Aquello yo no sé si era dadá, humor de bar o yo no sé qué era.


La mejor sección era El Fútbol Es Así en la que repasaban la jornada futbolística en clave de humor. Lanzaron grandes temazos musicales como Di La Lá y en Phosquitos regalaban las gafas de Pepe Gáfez si tenías suerte. Si no, sólo caretas de cartón de Mendoza. Bueno, la risa. Una auténtica traca de petardos social.

Nunca sabré si Alfonso Arús fue un genio rutilante o un tío que tuvo suerte. Por una parte, primero lo petó con Vídeos de Primera para después petarlo con Al Ataque, que nos ocupa. Terminó fracasando con El Chou, que era la versión XL de Al Ataque para la noche de los viernes. Más adelante le vi con la cabeza como una bola de billar presentando un programa que no acababa de chutar. ¿Fue un genio que le hicieron la zancadilla o un genio sin consistencia en the long run? No lo sé, no lo sé.


Si en alguien se han de fijar los millennials es en Alfonso Arús. Los millennials creen que ellos son nuevos en el planeta, pero no. Alfonso Arús lo pisó antes que ellos y sufrió las inclemencias de un mundo poco cuidadoso con las perlas biológicas. Quizás si el mundo se fijase menos en el éxito económico constante hoy seguiríamos disfrutando de Alfonso Arús. Pero como la cagó con El Chou se le tachó de la lista VIP. ¿No tiene derecho uno al fracaso estacional, sobre todo en cuestiones tan relacionadas con el crecimiento personal como el arte?

Medir la calidad en términos económicos no sólo es sádico, sino que es miope. Por esa regla de tres la etapa de crisálida del gusano de seda es un fracaso, porque hacer no hace nada. Sin embargo es una etapa necesaria para convertirse en flamante mariposa. ¿Ha de dejar de tener apoyo el gusano en una etapa tan crucial como la de crisálida? De hacer eso nunca tendremos mariposas o, de tenerlas, no serán tan buenas de mimarlas como se merecen.


¿A que te sientes identificado, millennial? ¿A que tú también necesitas apoyo mientras no te conviertes en aquello con lo que iluminarás al mundo, como la crisálida? Los fachas no lo entienden porque ellos serán gusanos para siempre. Es más, ellos ven en lo que te vas a convertir y les da rabia, así que si pueden joderte te van a joder para que no les hagas sombra. ¿Qué puedes esperar de un eterno gusano? Los eternos gusanos no pueden escapar de las pulsiones ralas propias de los invertebrados que se arrastran.

Tranquilo, querido millennial, porque Juan, tu líder tirano, tiene muy en cuenta las necesidades de tu desarrollo especial, superior. Si votas a Juan para que te subyugue Juan te promete que cuidará de tu delicada naturaleza. Juan ha visto muchos VHS de ¡¡Al Ataque!! y ha estudiado las etapas reales de tu crecimiento. Por eso Juan sabe lo que necesitas mientras que los fachas no. Vota Juan.

martes, 30 de enero de 2018

Impactum Fast – Energy Drink

Impactum puede jactarse de haber hecho algo muy guay: una bebida azul. No todo el mundo se atreve con el color prohibido, ojo. El azul es el color de las bebidas de científico loco, el color de los líquidos de los matraces de los laboratorios sitos en mazmorras.


Impactum Fast te alegra el día, algo que no hace el trigo sarraceno. Te bebes un Impactum Fast, llegas a casa, te lavas los dientes y escupes azul. ¿Cómo te quedas? Yo más mondo y lirondo que la hostia. No hay cosa más guay que escupir azul. ¿No te aburres de ser adulto y sólo escupir sangre cuando vas al dentista? Ya bastante sopor tengo que aguantar como para beber una bebida que no sea azul.

Yo no diría que Impactum se lo curra mucho con el diseño de la lata. ¡Azul! Ni una sombra, ni una trama, nada. ¿Será una decisión consciente de diseño, una apuesta por el rollo homemade en Microsoft Paint, tan contemporáneo, tan youtuber? ¿O será que en Impactum pasan de todo y han contratado al clásico sobrino informático para diseñar la lata?


Sea como sea Impactum está hecho en Las Rozas, por si quieres visitar las oficinas y descubrir dónde se fabrica la magia. En Orlando tenían Disneyland, en España tenemos la fábrica de Impactum en Las Rozas. ¡Ey, es una bebida azul! A mi eso me parece bastante mágico.

No puedo sino tener un cariño bakala por Impactum. Impactum sólo puede estar diseñado por un bakala o por alguien que le tiene mucho cariño a los bakalas, como yo. Si es alguien como yo, alguien que diseña bakala pero no es bakala, el cabrón hila muy fino. Cualquiera diría que esta bebida está diseñada por un verdadero bakala, pata negra de la Fabrik, de la Megatron, de la Skorpia.


No sólo el diseño gráfico, claro. El mismo concepto es bakala: Impactum. ¡Toma ya! Impacto en latín, niño. Porque en latín las cosas terminan en -um, ¿no? ¿O era en -us? Ay, no sé, se me está quedando el coco frito de tanto eme.

En fin, supongo que recordaréis que había una época llamada finales de los noventa donde todo esto que os cuento estaba a la orden del día. No había Amazon, no había drones, no había cámaras, no había nada de nada. Bueno, nada de nada no: se acababa de inventar Internet y navegábamos con Navigator, buscábamos con Yahoo y flipábamos con las aficiones de la gente en Geocities.


Es como si hubiera llegado Donald Trump y se hubiera comido todo aquello. Bueno, pues además lo que se va a comer es mi polla, porque me niego a tener que olvidarme de la época más electroácida porque a un niño pijo se le haya puesto entre ceja y ceja. Los bakalas serán lo que sean pero niños pijos no. Los bakalas saben lo que es chupar mierda de clase media-baja baja-baja.

Y como les respeto por saber cargar con cacota, en esta crisis de diez años recién cumplidos me he ido con ellos. Porque Juan, adalid del debilucho, se pone siempre del lado del que necesita más ayuda. Antes me ponía del lado de los maricones, te lo juro.

lunes, 29 de enero de 2018

Hero – Muesly – Chocolate con Leche

Si el hambre te acecha... ¡Cómete una barrita de estas, caray! Si te comes una barrita de estas en vez de engordar lo que haces es obtener musculatura. ¿No me crees? ¿Qué te crees que hace el muesly si no?


Podrías comerte el chocolate con leche solo, sin el muesly. Comerías menos cantidad de comida y, por tanto, engordarías menos ¿no? Bueno, pues no. Si no te comes el muesly la has cagado. Además de tener un nombre musical, abrazable, el muesly es una sustancia que pone delgado y sano en un abrir y cerrar de ojos.

¿Que si estoy seguro? Pues naturalmente que no. Yo soy como tú, mi única cultura procede de los anuncios y de las putas mentiras que escriben en Internet. Así que ¿qué rayos puedo saber yo? Yo sólo te digo lo que pensamos todos pero no decimos ninguno porque qué palo que la gente descubra que somos tan gilipollas como sospechan.


Pero no te preocupes porque ¿a quién le importa la cultura de verdad? Nos basta y nos sobra con las canciones de Los 40 Principales y las cuatro películas de 20th Century Fox que tenemos en nuestro haber. Bueno, y ahora ya la polla porque hay Netflix y Netflix todo el mundo dice que es buenísimo-buenísimo. Y la opinión de un mequetrefe con barba y pajarita ridícula sí que debe ser respetable. Eso sí que está claro.

En resumidas cuentas, los libros gordos para los gordos. Nosotros como somos delgados a comer Muesly y a escuchar Spotify. Spotify también es bueno, es como Netflix. Si tienes Spotify, aunque no hayas abierto un libro en tu puta vida y no tengas ni una sola opinión propia, pasas por físico nuclear. Te lo digo en serio.


Si estás suscrito a Spotify, buh, es como estar suscrito a diez revistas científicas de vellón. Se lo dices a tus amigos y flipan, porque ellos tienen la versión gratuita, la que tiene anuncios como la radio normal. Eso es como de pueblo llano, no sé. Si tú eres capaz de desembolsar una pequeña cantidad al mes a cambio de que nunca te interrumpan tus canciones suecas debes ser de una categoría biológica superior.

Que no, hombre. Que estoy bromeando. Eres gilipollas, lo sabemos todos. Ni todos los Spotifys del mundo podrían solucionar eso. Eres un pringado que en el colegio se reían de él y sigue siendo así. Te has cubierto de adornos inventados por otros pringados como tú pero no has solucionado el problema cenital, crucial: eres un bragas, un calzones.


Si solucionases el problema real toda esa mierda millennial que compras dejaría de tener interés, porque para lo único que sirve es para cubrir que tienes unas pelotas de jilguero. Si solucionases el problema de verdad Amazon entraría en bancarrota porque Amazon se nutre de millones de psicópatas de la pulcritud que son tan tiquismiquis porque no se atreven a toserle a nadie. Y por eso subliman su cobardía comprando más y más en el servicio Prime.

¿Es verdad lo que digo o es mentira? Es verdad, lo sabes tan bien como yo. El problema real todavía no lo has resuelto. Elon Musk tampoco, no hay más que verle esos ojitos de vieja frágil. ¿No crees que ya está bien de levantar estructuras económicas con pies de barro? Porque el día que te den una hostia en la cara se te cae el mundo.