viernes, 31 de marzo de 2017

Monster High Una fiesta divina de la muerte

De todos es sabido mi gusto por las Monster High. Es una línea de juguetes que yo comparo a los Masters del Universo en potencia y magnificencia. Lamentablemente, como yo no soy una niña me están un poco vetados.


Sin embargo, si fuese una niña me pasaría lo mismo que me pasa siendo un niño: que me gustan los dibujos pero no las muñecas. Los dibujos molan muchísimo. Muchísimo. Tienen una vida que te quedas muerto, ja, ja. Les pasa lo contrario a los Masters, que los juguetes molaban más que los dibujos.

En realidad los juguetes han de molar más que los dibujos, así que me temo que Masters vence a Monster High. Es como esos productos (o personas) que el anuncio mola más que el producto en sí (o la persona).


Ya pocos anuncios molan más que el producto en sí, porque los anuncios ya no molan. La publicidad, como muchas otras cosas no estrictamente necesarias, quedó sepultada bajo la tormenta perfecta de la Crisis. En serio, la Crisis ha sido una cosa buenísima. Yo no sé por qué no ponéis posters de la Crisis en vuestro despacho en vez del de Mark Zuckerberg. Además, Mark es un lila. ¿Desde cuándo los lilas salen en posters?

Con la Crisis todo lo que no ha sido lo suficientemente fuerte como para tener un lugar en el mundo ya no lo tiene. Evidentemente hablamos de una fortaleza espiritual, interior. La fortaleza física ha sido crucial para sobrevivir a la Crisis en sí misma, pero la espiritual es la que te permitirá estar en el mundo ahora que lo negro ha pasado.


Por ejemplo, ese compañero de trabajo inútil que tenías antes de la Crisis ya no está. Antes se le mantenía en nómina un poco por pena, porque eficiente-eficiente no era pero sí era así como buen chico. Todas esas personas que iban de pobrecitos para sobrevivir ya no están. ¡Menuda estrategia más espiritualmente abominable!

Por otro lado, ese que iba de milhombres pero en realidad era un puto mierda tampoco está ya. Está en la cárcel, como otros muchos como él. En serio, ¿dónde ves tú el problema con la Crisis?


Después de la Crisis, nos hemos quedado los buenos en Monster High. El instituto es nuestro y lo gobernaremos con mano de hierro.

Cleo de Nile, Frankie Stein, Clawdeen Wolf, Lagoona Blue, Draculaura y yo vamos a hacer de esto un vergel. No digas que no te lo advertimos.

jueves, 30 de marzo de 2017

MisterCorn Sabores de La Toscana MisterChips de maíz

Hoy presentamos unos snacks que aúnan dos mundos, cosa que tanto me gusta a mi. Por un lado son snacks horneados y no fritos, o sea, que son natu-slow-podemita friendly, y por otro tienen sabor a queso como los snacks de siempre. O sea, una cosa equilibrada.


He probado snacks rollo natu-slow-podemita hardcore y, lo siento, amigos, no me gustan. No es un “no me gusta” intelectual, es un “no me gusta” de que luego me duele la tripa. He probado unos guisantes horneados y luego me sentí mal. He probado unas algas tipo chips y luego me han sentado mal. Yo lo he intentado, tíos, pero vuestro rollo no me acaba de llenar. Lo siento, de corazón.

Sin embargo MisterCorn, esa marca de Grefusa que inventó los kikos blandos, ha vuelto a dar en el clavo. Ha hecho lo más sensato: quitar lo malo de los snacks tradicionales y poner lo bueno de los snacks de nueva generación. Y al revés: a los snacks de nueva generación les ha puesto lo bueno de los antiguos. Ya está. No tiene más.


Francamente, esto no son más que bolitas al queso con una base más sana. No tienes motivos para negarte a tragar esto. Es sano y sabe bien. Podemos y PP al fin juntos.

Una bolsa grande cuesta un euro. P.V.P. recomendado, también por mi.


Cómo han cambiado los tiempos y qué poco a la vez. Hace hoy justo 30 años comía una bolsa de Bolitas al Queso de Cheetos. Hoy como MisterChips sabor a formaggio al horno y me siento igual. La única lástima es que esta bolsa no trae bonitos dibujos de un ratón mosquetero gordito. Vaya.

¡Hoy nunca dejarían que la mascota de unos snacks estuviese gorda! ¿Qué coño pasa hoy en día con los gordos? Los gordos también somos personas, sexys y deseables.


Los gordos somos los que mejor te follamos, porque estamos pensando en tu coño y no en mantener la línea.

Los que piensan en mantener la línea no saben follar.

No puedo dar más – Álvarez Rabo

De todos es sabida mi pasión por Álvarez Rabo. Aparte de los autores clásicos, Ibáñez, Escobar, Jan y tal, Rabo es el autor español que más me gusta.


Rabo no es que vaya al grano, es que coge el grano y te lo hace tragar. La potencia de Álvarez Rabo es tan grande como la de su nombre.

No quisiera ser una mujer sometida por el rabo de Rabo, porque esa mujer está condenada a ser una empleada doméstica francesa.


En la guerra Rabo vs Entrialgo yo no es que sea rabista, es que soy lo siguiente. Entrialgo es aguachirri al lado de Rabo.

No sé cuántos años llevamos ya con esa guerra, pero es que yo no quiero que acabe. Me da vida.


Realmente quizás esa guerra ya haya acabado, porque Rabo en principio está retirado, a no ser que haya vuelto y yo no me haya enterado. Pero en nuestros corazones esa guerra seguirá viva hasta que alguien aseste la estocada final.

Es lo que tienen las guerras creativas, que son las más desgarradas de todas. Aunque en ellas nadie dispara un solo tiro, así que, de hacer guerras, se me ocurre que las más constructivas son las creativas.


Las guerras por el territorio están muy bien, pero una vez terminadas esas guerras hemos de meternos con las guerras creativas. Porque esas son las que llenarán de alma el territorio conquistado.

Espero que tengas tus planos bien terminaditos y bien. Los míos están de pamelas.

Ghost in the shell El alma de la máquina

Para empezar, el traje de Scarlett en esta peli está copiado de Samus Aran vestida con su Zero Suit. La protagonista de Metroid, el videojuego.


Personalmente me gusta que lo hayan copiado, porque pocas cosas hay más sexys que Samus Aran en Zero Suit. Pero por otro lado me hace pensar que esta peli no respeta mucho la obra original entonces.

¡Qué tentador es pasar de todo y vendernos como ratas! Te dicen que si pones a Scarlett en Zero Suit las ventas aumentarán. Y tú vas y la pones, porque tu hijo necesita zapatos nuevos.


Yo tengo una desgracia. ¿Sabéis cuál es? Que aunque quiera con todas mis fuerzas venderme hay una parte de mi que me lo impide. Es una parte muy jodida, se parece a Bernarda Alba. Esa parte no deja que nadie pase por encima de ella y advierte que aquí sólo es una la que pone las normas. Sí, lo habéis adivinado, es ella. ¿Qué queréis que haga? Yo nací así, como los gays o los trapecistas.

La vida sería más fácil siendo un productor de Hollywood descerebrado. Careces de moral y por tanto puedes conseguir tus objetivos sin atender a tantas normas. Por ejemplo, puedes esclavizar a una o varias naciones africanas y que no te remuerda ni un poquitín la conciencia.


Sin embargo yo no puedo actuar así. Me veo obligado a cargar con los problemas de los demás por ley natural. Se me ve en la cara, cuando paso por la calle a los mendigos se les ilumina la mirada. ¡Este es el que me va a dar el euro de hoy! Pobres diablos, no saben que yo estoy casi peor que ellos.

Igual tú tienes un póster de Gandhi en tu despacho, pero no quieras ser Gandhi. Es un horror. Te sientes que todo el mundo te chupa la sangre. No quiero ni pensar los exabruptos que debía soltar Gandhi cuando nadie miraba. Luego, ya calmado, salía a que le hiciesen fotos con la mejor de sus sonrisas.


Total, que la peli esta no sé si molará. Parece que tiene todos los ingredientes para molar pero hay algo oculto que me dice que es fraude. Yo no iría a verla.

También di que a Ghost in the Shell le tengo manía. Me la recomendó, la original, un tipo que no soportaba.

Carrefour Express

Aquí es donde los niños hipsters compran su ensalada, antes de ir a casa a ver Netflix y después de salir de su profesión liberal a las diez de la noche.


Yo también he hecho esas cosas, claro que sí, pero cuando los hipsters no existían. Éramos tres o cuatro y ni nos habíamos molestado en ponernos nombre. Luego alguien vino con lo de “hipster”, pero nosotros ya estábamos en otra historia.

Aquí, en Carrefour Express, tienes todas las ventajas de las naves industriales Carrefour, esto es, su precio, pero en el centro de la ciudad. ¿Significa que con Carrefour Express Carrefour ha perdido su esencia? Pues sí, pero como a todo el mundo se la suda tampoco lo paso mal ni nada.


Amazon, ya ves, es un gigante del comercio on line y ahora va a poner tiendas físicas. Y la gente, en vez de llevarse las manos a la cabeza por haber roto el concepto de forma tan flagrante, lo celebra. Hay que reconocer que el rebaño también tiene sus cosas buenas, como no atender a razones ni al buen gusto.

Si tienes la suerte de pasar una temporada viviendo como una oveja más aprenderás muchas cosas. Aprenderás a centrarte en lo único crucial, la supervivencia. De repente los gusanos de ser bichos asquerosos pasan a ser tu cena. Lo que antes era intocable ahora no es que sea tocable, es que es magreable. Antes ni se nos pasaba por la cabeza tocar la sanidad pública. Ahora, felizmente, hemos roto ese tabú. Ahora todo lo que cuenta son los bancos, que alguien dijo que eran el motor de la economía y se le creyó.


Yo pensaba que el que movía la economía era yo, ya ves, metiendo mi dinero en los bancos. Pero ahora resulta que no, que los bancos pueden vivir sin mi perfectamente. Es como esa relación en la que crees que tienes todo bajo control pero te están poniendo los cuernos. Lo malo es la humillación, lo bueno es que ahora tú tienes permiso moral para poner los cuernos también.

Cuando eso pasa ya puedes llamar a Margarita, que siempre te echó los trastos pero entre que era feilla y tenías novia siempre pasaste un poco de ella. Pero como ahora ancha es Castilla puedes ir a su casa a echarle la leche y encima no sentirte culpable. La Crisis ha sido una buena cosa porque todos hemos hecho tropelías indignas en tiempos de paz.


Hemos de dar las gracias a la Crisis porque ahora podremos contarles a nuestros nietos historias fascinantes. Si no hubiera habido Crisis todo lo que les podrías contar es que una vez te ibas a comprar una ensalada César en Carrefour Express y resulta que te equivocaste y te la pillaste Mediterránea.

Además, dando las gracias a las cosas sus efectos nocivos desaparecen y te olvidas de ellas antes. Así que todos a dar gracias a la Crisis. Es una orden.