lunes, 3 de abril de 2017

Banco Sabadell

¡Qué fina es la publicidad de Banco Sabadell! Para hacer la publicidad del Banco Sabadell tienes que cagar espaguetis.


Si no no te sale. Si quieres ser fino tienes que estar estreñido. La vida es así. ¡Hasta que llegué yo!

Dado que yo soy un maestro en finura, sé que el que se precia de ser fino-fino, como yo, sabe que para ser fino-fino la mayoría de las veces no hay que mostrarse fino-fino. Hay que mostrarse cercano, agradable, acogedor. No hay que mostrarse lejano, desagradable, mal anfitrión. Contrary to popular belief.


No hay mayor finura que la que Dios tejió en tu corazón, así que ¿por qué no lo enseñas? ¿Te crees más fino que Dios? ¡Mentecato!

Imagino que venderle este enfoque al Banco Sabadell debe de ser dificilillo, porque como mostrasen demasiado su corazón igual les metían a algún directivo en la cárcel. Bueno, no pasa nada. Se cumple condena y se sale habiendo aprendido la lección, como pasó con el marido de Isabel Pantoja. Un ejemplo.


De todos modos, bromas aparte, la publicidad del Banco Sabadell es de lo mejor que podemos ver en nuestras calles.

Pero como eso de “bromas aparte” no va mucho conmigo continuaremos con el enfoque de que el que ha hecho estos anuncios es un culofino apestoso.


Yo creo que para ser fino-fino hay que tener un poquitín de gracia. Si no me da que tú vas de fino porque no tienes ni puta gracia. Y a ver si haciéndote el fino ligas un poco, ¿no? Es eso, ¿verdad? Te tengo calado.

Seas como seas, eres bienvenido. Pero, ey, aquí pilla todo el mundo. No te creas tan especialito.

Donuts Pantera Rosa

Alguien me había alertado ya de este fenómeno, pero hasta que no le he tenido en mis manos no he sentido la trascendencia de este engendro.


Es tan buena idea porque cuando la ves piensas “¡Coño! ¿Cómo no se les habrá ocurrido antes?”. Esa reacción es la que tienen las grandes ideas en común, que parece que, si te hubieras puesto un poquitín de nada, las hubieras sacado tú.

En realidad es todo lo contrario, para llegar a algo tipo 2+2=4 te puedes echar años. Pero ahí radica su belleza.


¿Que si están buenos? Sí, están buenos. Son como un bollo Pantera Rosa normal pero más ligero, como un donut.

Te los comes rápido y sin pensar, porque en vez de estar pensando en la idea brillante de mezclar Donuts y Pantera Rosa te los comes porque están muy ricos. O sea, que en vez de pensar, encima, te ponen contento descerebradamente. La polla, ahora que lo pienso.


Así que nada, hoy celebramos la llegada de una idea pura y sencilla pero con el potencial para cambiar el mundo. ¡Oh! ¡Y todo esto con unos putos Donuts de un pavo!

Si te pones a tener ideas, al menos eso pienso yo, ya tienes que ir a por la pura y sencilla. Enrevesadas y deslumbrantes ya tenemos suficientes. Yo diría que hoy la civilización se sostiene en pie por unas cuantas ideas enrevesadas y deslumbrantes.


Deslumbrar lo podemos hacer todos, pero consume mucha energía y no puedes mantener la potencia de forma constante. Así que los que ya sabemos un par de cosas sobre deslumbrar optamos por la pureza y la sencillez, que es una luz más tenue pero que nunca se apaga.

Es el mismo principio por el que Trunks fue vencido por Célula cuando hinchó sus músculos siendo de esta forma más fuerte. Célula le ganó porque, aunque Trunks había aumentado su fuerza, lo había hecho a costa de perder velocidad. ¿Y de qué te sirve ser más fuerte si no puedes acertarle al rival? Todo está en los tebeos. O casi todo.

Karate Kid

Pues yo no he visto Karate Kid. Ya ves. Tengo muchas lagunas, no te vayas a creer. Miento, lo que tengo es mucho criterio.


Compré esta peli y la puse. Pero resulta que no era Karate Kid, sino The Karate Kid, protagonizada por Jackie Chan y el hijo de Will Smith. No tengo nada contra ninguno de los dos, pero aún así he ido al Cex a desfacer este entuerto.

Ya tengo (supuestamente) el disco correcto e imagino que esta noche veré este clásico inmortal. A ver qué tal.


No soy muy de películas de acción, pero el otro día vi en Movistar+ una de Bruce Lee, otras películas que nunca había visto, y me encantó. Es como una película de Bud Spencer pero con las hostias más afiladas.

¿Prefiero las hostias definitivas de Bud Spencer o las hostias afiladas de Bruce Lee? Pues me pasa un poco como con la ropa, que más que preferir una prenda u otra me parece o no más apropiada para unas circunstancias dadas. Dicen que los diseñadores piensan lo mismo, porque dicen que si el diseño no responde a una idea es mera decoración. Parece ser que los diseñadores piensan cosas muy malas de la decoración, como si la decoración no debiese responder a una idea.


Supongo que debe ser porque la decoración se asocia a niñas pijas tontas que no saben hacer absolutamente nada. Y como no saben hacer absolutamente nada el padre les ha puesto una tienda de decoración, porque a la niña parece ser que le gusta la moda y esas cosas. Pero el diseño se asocia a niños memos con menos profundidad de la que creen y yo no digo nada.

Yo aprendí una cosa a temprana edad en mis tiempos publicistas; las cosas, además de a una idea, han de responder a otra: la que el cliente tiene de sí mismo. Esto, que hoy me parece evidente, en aquel momento fue una revelación. La tuve en H&M con mi amiga Úrsula, fíjate si fue trascendente que recuerdo el momento exacto.


Por ejemplo, tú puedes ver claro que un señor es un patán ridículo y que a su negocio lo que le vendría mejor es esto. Pero como ese señor no se da cuenta de que es un patán ridículo la mejor idea para su negocio la va a rechazar, porque eso implicaría aceptar que es un patán ridículo. Así que has de montar una nueva ecuación, esta vez con dos variables: x=Lo mejor para el negocio e y=Lo mejor para la idea errónea que alguien tiene de sí mismo.

Igual tú tienes problemas para aceptar la segunda variable, porque no es racional, pero en realidad es superracional. La gente necesita pensar de sí misma que es esto o aquello porque si no su vida se derrumbaría. Diablos, mantener una vida en pie es superracional.

domingo, 2 de abril de 2017

Diesel – Make love not walls

A la gente le encanta esta campaña, a mi me espanta.


Hubo un tiempo en el que Diesel era la referencia publicitaria, al menos para mi. Era por 2002, 2003, 2004, en aquellos tiempos. Diesel decía cosas verdaderamente interesantes. Te quedabas mirando las campañas pensando en quién sería el genio que había dado con ese enfoque tan profundo y tan afilado a la vez.

Corrígeme si me equivoco, pero esta campaña creo que diría de sí misma que es contracultural, revolucionaria. Que se enfrenta al poder imperante. Temo que eso es más falaz que una moneda de 3 pesetas. Todo el mundo está de acuerdo con lo que dice. Nadie está de acuerdo con el muro de Trump. Estoy seguro de que ni el mismo Trump lo está. Se le calentó la boca y, bueno, ahora tiene que apechugar. Pero ¿un muro? Cristo, qué pop letal.


El problema, si es que eso es un problema, es que la contracultura ha tomado los puestos oficiales de poder. Trump es un punk, un punk ultracapitalista pero punk al fin y al cabo. Trump es un cachondo. Yo creo que cada noche se parte de risa con su mujer de las paridas que dice desde el despacho oval de la Casa Blanca. Trump ha conseguido lo que todos soñamos alguna vez, derrocar al director del colegio y que cundiese la anarquía.

Y los niños que compran Diesel son la versión oficial del mundo. Una versión oficial especialmente irrisoria, porque piensa de sí misma que es la contracultura cuando no podría cumplir más normas de educación. Vivimos en un mundo curioso: lo oficial se ha vuelto underground y lo underground oficial. ¿No son tiempos increíbles?


Si quieres hacer un anuncio contracultural de verdad, haz como yo y elogia a Trump. Trump es cojonudo. Trump es la risa. Yo me pirro por Trump. ¿Tú te atreverías a decir esto en un bar? No, porque a todos los cuñados les han dicho que Trump es muy malo y, aunque sean de derechas, creen que “Trump ya es pasarse”. Así que ni Aznar se atrevería a elogiar a Trump en público.

Meterse con Trump es tan mainstream que voy a bostezar. ¡Uuuuuuaaaaaaaah...! ¡Qué sopor!


Yo, con vuestro permiso, voy a hacer walls y no love. Porque estoy hasta los cojones del love. Todo el mundo tratándose con respeto cuando están llenos de mierda. ¡Venga ya! Voy a hacer walls para que todos los retrasados mentales del mundo no puedan acercarse a mi a contarme sus gilipolleces patéticas.

¡Venga! ¡Largo de aquí! ¡Que estáis molestando! ¡Joder!

Los Picapiedra y la WWE ¡En la Edad de Piedra!

A todos nos apasionan los combos imposibles. Sobre este principio se sustenta Marvel vs Capcom. Sin embargo, lo que hoy tenemos entre manos es una cosa de nivel premium.


Diablos, no se me ocurre fumada mayor. Ahí está Pedro Picapiedra, Fred, al lado de una versión Hanna-Barbera de John Cena. Para el que no lo sepa, John Cena es el Hulk Hogan actual, el luchador que encarna los valores americanos. Es una especie de Capitán América, un noble chico de granja que por encima de todo es honorable y leal.

Debajo están El Enterrador y otro que no reconozco con Pablo. ¡Bueno! Para los coleccionistas, yo me haría con esta pieza. En 30 años puede que valga pasta rica.


¿Llegarán los luchadores de la WWE a la Edad de Piedra con una máquina del tiempo? No creo, porque están vestidos de trogloditas. Supongo que en el universo de Los Picapiedra aparecerá de repente la World Wrestling Rock o algo así. Pedro y Pablo, a pesar de sus esposas, irán a ver las peleas y se verán inmersos en alguna trama divertidísdima.

Es que son muchas pelis de animación de segunda a mis espaldas. Sé lo que pasa en una peli mirando la portada. La portada tiene todas las claves para saber si una peli es buena o mala. No, en serio. No hace falta ver la peli.


Mirad, cuando uno se emociona con el trabajo que tiene entre manos le pone una magia especial. Por tanto, los que hacen la portada se ven inundados con la magia o el horror del producto del que tengan que hacer la portada. Puede que vean la peli y les parezca una mierda, con lo que van a hacer la portada así con desgana.

Puede pasar también que los que vengan del estudio para pedir que les hagan la portada vengan con desgana, sin ilusión. Eso pasa cuando el proyecto que tienes entre manos te la suda, y cuando algo te la suda acaba siendo una caquita. Y los que hacen la portada se verán contagiados de esa desgana. Y harán una portada desganada.


Por tanto toda la magia o la mierda por la que haya pasado una producción encontrará su descarga en el departamento gráfico. Y este, en función de lo que les eches como gasolina, te darán una portada que transmita lo que les han transmitido a ellos.

Así que yo no diría que esta peli vaya a ser una mierda, pero no va a ser genial. Un 6,8. Ey, un 6,8 va muy bien. Un domingo por la tarde es muy de pelis de 6,8.


Por cierto, nunca estoy de acuerdo con la valoración de las películas de Netflix. La valoración siempre está equivocada. Eso es lo que pasa cuando le das a la gente el derecho de opinar. La Ley Mordaza debería extender su manto hasta nuevos territorios.

Bien, queridos amigos, tenéis la oportunidad de regalaros a vosotros mismos una pieza trash exquisita con la excusa de regalársela a vuestros hijos. ¡Esto de los hijos es un chollo! Es una excusa que vale para todo.