martes, 25 de abril de 2017

Equipo a la fuerza

Continuamos la serie “Juan critica películas que todavía no se ha dignado a ver, como el vanidoso cerdo que es”.


Esta peli se llama Equipo a la fuerza. Así que debe tratar de un equipo que al principio se hacían los reacios a juntarse pero al final acabaron juntos.

En la portada, para vendernos la peli, ponen unos titulares que la resumen: “Él quería una oportunidad. Ellos necesitaban un héroe”. Así que imagino que va de un chico que necesitaba probar su valía y una panda de pringados que necesitaban a alguien que los guiase a la victoria.


Imagino que los pringados lo serían a ojos de los vulgares, pero el héroe, por serlo, no tiene esos ojos; él en vez de pringados ve talentos no desarrollados. Además, como el protagonista es Keanu Reeves y Keanu Reeves es Neo, El Elegido, pues imagino que estoy acertando. El Elegido salva a todo el mundo ya que ve la esencia limpia en nosotros.

Vamos, que es el mismo argumento de Monstruos University: uno que quiere demostrar lo que vale y se ve obligado a llevar adelante a los pringados de la clase, porque no le dejan juntarse con otros, por avatares de guión. En el camino se descubre que los pringados no eran pringados sino que tenían talentos muy especiales, únicos, que necesitan un cuidado especial. El héroe consigue su objetivo y los que le ningunearon se llevan su merecido.


Teniendo en cuenta lo arriba expuesto y que el protagonista es Keanu Reeves le doy a la peli un 7,7. Hemos terminado.

¿Qué haces aquí? Hemos terminado. ¿Por qué no te largas?


¿Qué más quieres que te cuente? En la portada salen personas vestidas de fútbol americano, así que la peli imagino que tratará sobre partidos y cosas de fútbol americano.

¿Algo más? De verdad, vete. Qué pesado.

Monster Energy Ultra Red

Diablos. No se me ocurre un nombre más heavy metal. Hombre, si me pongo lo saco, pero no tengo ganas. No te molestes.


Monster es una marca curiosa. La bebida en sí misma no es que esté muy buena, pero los valores que evoca la marca son tan hardcoretas que yo creo que se ha aupado con el segundo puesto de las bebidas energéticas. Burn se ha quedado en nada. Mucho The Coca-Cola Company pero nada.

No diría que Monster está mejor que Burn ni que Burn está mejor que Monster. Lo que si te digo es que si te pillas una bebida energética es para sentir que eres un pasado de vueltas. Y eso lo consigue Monster y no Burn.


Burn, bueno, pues fueron tibios. E ir de tibio en el mercado de las bebidas energéticas es hacer el canelo. Es cierto que cuando salió Burn esto no estaba tan claro, pero he ahí la gracia, ¿no? Acertar cuando las cosas aún no están claras. Hoy acierta cualquiera de lo claras que están.

Monster, por su parte, pasó de todo y se tiró al monte. Al principio parecía una marca bakala (hoy cani) que se había vuelto loca, pero con el tiempo ha quedado meridianamente claro que la que apostó bien fue Monster y no Burn.


Red Bull, por su parte, sigue su camino sin mirar a los lados ya que ella es la reina y la realeza no mira a los demás, sólo al horizonte. Pero hoy no estamos aquí para hablar de Red Bull, que de ella ya hemos hablado muchas veces.

Imagino que The Coca-Cola Company, esa empresa que hace una bebida ya moribunda, pensó que eso de las bebidas energéticas, bueno, pues podría estar bien. ¿Quién sabe? Igual sí. Así que hicieron Burn, que no es una apuesta fuerte por si las bebidas energéticas no lo petan, pero si lo petan así pueden decir que ellos pusieron en esa casilla una ficha.


Sin embargo hoy la partida está muy clara: no verás a un sólo adolescente bebiendo Coca-Cola. Todos beben bebidas energéticas, algunas de las que ni de coña habré oído hablar. Hoy hay más marcas de bebidas energéticas que marcas de coches. Lo he dicho un poco así a la ligera pero seguro que he acertado. Sin querer. Ya ves.

Yo, de ser The Coca-Cola Company, haría lo mismo que Nintendo: apostar por ser Walt Disney. No tienen mucho que hacer en el ultraenergético mundo en el que vivimos pero tienen detrás toda una imaginería. Nintendo ha hecho los Amiibos y está pensando en abrir parques temáticos, dirigidos a avivar la imaginación. ¿Qué hará Coca-Cola? Tampoco es que me quite el sueño.

Audi 100

Burro grande, ande o no ande. Esa es todo una frase. Me gusta como suena.


Mi primo Alejandro, el del pueblo, no el de Madrid, dice mucho esa frase. Tiene un Audi 100. Y es que mi primo Alejandro es como un Audi 100. Grande, muy grande. Es alto y fuerte, pero no de gimnasio, de andar por el monte con los perros. Ese es un cachas que yo respeto. Estar cachas de gimnasio es tramposo. Así cualquiera.

A mi no me verás en el gimnasio más que si coges el Delorean y vuelves a cuando tenía 15 años, porque lo único importante a los 15 años, al menos para mi, era estar guapito para ver si así, por caridad, alguna tenía la delicadeza de fijarse un poco en ti. Hoy no voy ni de chiripa, porque con los años tocarle el chocho a una chavala hasta te da pereza. Si me paga o me lo suplica bueno. Pero por voluntad propia ni hablar.


No te digo que no me guste mirarlas, porque vaya si me gusta, pero eso de follarlas ya me da más pereza. Primero, porque a las que te gusta mirar son jóvenes, y las jóvenes están como las maracas de machín. Las tocas el chocho y hacen bromas, por ejemplo. No paran de hablar. Jijijiji, jajajaja, insoportable. Insoportable. Lo que tendrían que hacer es aceptar resignadas mi comportamiento, sea este vigoroso o descuidado, y nada más. Pero eso se aprende con la edad. Si no, jiji jaja.

Lo que quieres con la edad es que te aguanten, no una chica guapa. Si quiero una chica guapa saco 50 euros del cajero y me voy a una whiskería. Esas son guapas y hablan poco, o por lo menos hablan de lo que tú quieres hablar. Las que son gratis no paran de hablar y lo hacen de cosas que te importan un rábano.


La putada es que, con la edad, ellas quieren lo mismo: que las aguanten. Así que, como siempre, hay que hacer encaje de bolillos: ahora me aguantas tú un rato y luego te aguanto yo a ti otro rato. Y puede que, con magnífica suerte, al final estemos los dos contentos y hasta podamos pasar un buen rato juntos, de felicidad verdadera y sencilla. Pero para ese momento exquisito hay que trabajar. ¡Y como un mulo!

No tengo problemas con trabajar, se me da de perillas. Pero trabajar con una de 22 nanai de la China. Una cosa es trabajar y otra es ser un esclavo. Y de lo de ser un esclavo yo paso, no sé tú.


Puede que tú tengas cierto déficit de hacer el cabra por la vida y, aunque seas tan viejo que da pena, estés deseando irte a tomar copas con tías de 22. ¡Ey, no te juzgo! Lo que te digo es que te has equivocado. Las gilipolleces tenías que haberlas hecho de joven, para quitarte el gusanillo y llegar a viejo siendo venerable, como yo, que si un chocho me da la brasa le suelto un escupitajo y encima se queda tan contenta.

Sin embargo quisiste hacerte el respetable y pasaste de lo de hacer el cabra. ¡Traicionaste a tu pene! Pues normal que ahora tu pene te traicione a ti.

Toblerone

Si vas a coger un vuelo te compras un Toblerone en el aeropuerto. De toda la vida. Pues bien, ahora puedes mezclar esa sensación tan clase turista con la sencillez de entrar a un chino a pillar un polo.


Toblerone tiene la gracia de que es triangular y está dividido en secciones. Su textura es especial, es un poco tedioso de masticar aunque no llegue a ser agotador. Se han llegado a hacer Toblerones de tamaño gigante, para que la experiencia de compra sea divertida, llena de jolgorio.

Toblerone tiene un chic especial entre la oferta de chocolatinas. Es una chocolatina más pero a la vez tiene un toque real. Real de realeza. Digamos que es un marqués, uno de esos títulos que están guay pero que no llevas una corona en la cabeza.


Están Mars y Twix, las que yo entiendo como las Coca-Cola y Pepsi de las chocolatinas. Luego están todas las demás. Snickers, Lion, una que sabe a coco... Hay que estar muy desesperado por arañar un trocito de cuota de mercado para hacer una chocolatina de coco, dicho sea de paso.

¿Recordáis que Twix al principio se llamaba Raider? ¿No? ¡Qué millennial!


Este helado Toblerone tiene buena pinta. Tiene forma triangular, como Toblerone normal, lo que deja patente que Nestlé tiene unos diseñadores de helados a los que no se les pasa una. Ser diseñador de helados tiene que molar pero si es en una startup, porque todo el mundo sabe que hoy en día trabajar en multis es de cuñado.

Hoy en día trabajar en multis está muy mal visto. Das la impresión de que no has tenido valor para seguir tus sueños, y eso hoy está como fatalmente visto. Puede que en el bolsillo no tengas más que telarañas, pero si has seguido tus sueños tienes un respeto social de toma pan y moja. Sin embargo si tienes pelas y no has seguido tus sueños la gente te mira mal, como al que hace trampas en el Monopoly. ¡Vaya bajón para mi cuñado!


A los cuñados hoy no les queda más remedio que comprarse un Tesla, porque de comprar un Cayennne entrarían en la zona de los cuñados hardcore, una raza de cuñados que incluso entre los cuñados está mal vista. Los cuñados hardcore se asocian al ala dura del PP, la que roba a manos llenas, no como Cospedal, Rajoy, Cristina Cifuentes, que son cuñados pero buenos, de los que no roban. Hoy están los cuñados que roban y los cuñados que no roban.

Un cuñado que no roba es un niño buenecito, que no es muy guay pero es formal. El cuñado que roba es el bully, que es una raza que toda la sociedad está extirpando. Hoy la sociedad es como la escena de Toy Story en la que todos los juguetes mutilados se unen para destruir al bully que los mutiló. ¡Pues menudo papelón! No me gustaría ser ese bully.

Sobre el amor y la soledad – Jiddu Krishnamurti

Whoa! Hoy nos ponemos heavys. Jiddu Krishnamurti sería perfecto si no lo leyera Penélope Cruz.


Jiddu Krishnamurti es lo que se conoce comúnmente como un crack. Un elegido para guiar al pueblo hacia la luz. No te digo na y te lo digo tó.

La historia de Jiddu es fina-fina. De pequeño estaba en la playa y un jefazo de La Orden de la Estrella, una organización religiosa contemplativa, lo vio y, sin dudarlo, dijo “Este es el Elegido que estábamos buscando”. Lo cogió por una oreja y se lo llevó a la Orden, a instruirlo en la sabiduría antigua.


Se instruyó a saco paco e hizo todo lo que le mandaron hacer. Hasta que un día Jiddu, tras la desgarradora muerte de su hermano, alcanzó el Grial, eso que todos los contemplativos buscan pero son demasiado paquetes para encontrar: la Iluminación Espiritual. Flipó con lo que vio y se volvió a la Orden, de la que ya era sheriff.

Reunió a todos los afiliados, como Pablo Iglesias reúne a los podemitas, y les dijo el hecho trascendente que le había ocurrido. Y que, en virtud de él, disolvía la puta Orden. Al alcanzar la Iluminación se dio cuenta de que no hay un camino hacia ella y que por tanto la Orden, que pretendía ser tal camino, no tenía sentido. Así que ¡hala! Todos a vuestra puta casa. Aquí está todo el pescado vendido.


Jiddu se hizo emprendedor, pasó de su empresa y se lo montó por su cuenta. Se hizo autónomo. Dedicó su vida a instruir a las masas dormidas hacia la Iluminación mediante el método que el creyó más conveniente, el diálogo de tú a tú. Hay que tener huevos, porque la mayoría de sus textos son transcripciones de tales conversaciones y ¡qué paciencia! Las masas dormidas son una piedra en el zapato. ¡No entienden nada! Pero nada de nada.

Yo, que soy un crack como Jiddu e incluso un poquito más, me atrevería a decir, jamás de los jamases me rebajaría a hablar con vosotros de tú a tú. ¿Es que no veis con claridad la jerarquía? Yo mando y vosotros obedecéis. Ese es mi método. Cerrad vuestras sucias bocazas y así, quizás, seáis capaces de ver lo que os quiero enseñar, para que flipéis.


Respeto mucho a Jiddu, así que espero que él, desde donde esté, también me respete a mi. Y en estos tiempos eso de ser paciente y comedido está pasado de moda. ¡Esta es una jaula de grillos! Aquí si no acojonas a la gente hasta que casi le reviente el corazón no escucha ni Cristo. Estáis demasiado consentidos. Es la sociedad, que os ha hecho débiles a base de daros comodidades, como en Obélix y Compañía.

Por un lado es bueno, porque de no estar consentidos no seríais creativos. Pero por otro es malo, porque creéis que lo sabéis todo. ¡Y no tenéis ni puta idea de nada! Así que a cerrar vuestro pico de lelos y a hacerme caso a mi, porque Yo lo mando, El Elegido. ¿Entendido, putitas? Así me gusta. Que dejéis de cacarear.