domingo, 5 de noviembre de 2017

Match Ball Ketchup – Risi

Ahora en España le puedes llamar a un aperitivo Match Ball y que la gente te entienda. Los niños ya saben lo que es un match ball sin tener que ir a clases de inglés, basta con ver youtubes y otros contenidos accesibles.


Poner nombres a aperitivos puede ser el trabajo más divertido del mundo o el más farragoso. ¿Cómo se trabajará en Risi? ¿Se pondrán los nombres así al tun tun o tendrán que pasar interminables revisiones de todos los escalafones de la empresa? Si es el último caso hay que hacerle la ola a Match Ball porque ha atravesado todo de tipo de alambres de espinos.

Si sacas el nombre de Match Ball lo primero que te van a decir es que no se entiende. Que está en inglés, que pienses otra cosa. Luego llegarán las interpretaciones de todo tipo de poetas y poetisas de cuello blanco: que quizás sea un nombre muy agresivo por ser definitivo; que ya que usamos el mundo del tenis por qué no ponerle deuce o tie break. Que la cadencia de la expresión no subraya el concepto “sabor”.


Si el nombre Match Ball ha atravesado todos esos filtros es para hacerle una estatua. Es evidente que alguna trampa ha tenido que hacer porque para pasar todos esos filtros hay que hacer trampas. Esos filtros no tienen razón de ser alguna más que complacer el ego del que los inventó. Por lo tanto para atravesarlos hay que hacer trampas, porque no tienen ninguna lógica: esto está aquí puesto para justificar mi estancia en la empresa. Así que lo único medianamente inteligente que se puede hacer con esos filtros es esquivarlos.

Lo que hay que hacer en estos casos es decir a todo que sí: tu sugerencia de retrasado mental no es de retrasado mental, es muy buena; la apuntaré. ¡No, no, claro que no me molesta mirar cómo se dice Match Ball en portugués! El mercado portugués es muy importante para nosotros, por supuesto que lo miraré. Se trata de esquivar al tonto hasta que te salgas con la tuya, básicamente.


A lo mejor crees que esto que te cuento es un desastre, que la vida no puede funcionar así. ¡Me encantaría que tuvieras razón! Si la tienes me haré tu fan y seguiré tus consejos. Pero mientras llega esa prueba irrefutable que buscas para negar que todo es una mequetrefez yo voy a seguir aleccionándote, a ver si te vas a equivocar y luego no tienes a qué agarrarte.

Lo que te vas a encontrar es una horda de tontos intentando demostrarse a sí mismos que no lo son. Puedes pugnar porque se den cuenta de esta realidad pero te van a dar para el pelo. No hay nada que más le moleste a un tonto que le digas que lo es.


A un tonto le tienes que tratar como lo que es: un tonto. Los tontos no tienen control sobre sus emociones porque se creen que son una cosa cuando en realidad son otra. Juegan la partida de un personaje inventado que no tiene nada que ver con ellos, básicamente. Así que ya me dirás qué reglas sensatas puedes seguir ahí.

Por eso te digo que un nombre tan suficientemente bueno como Match Ball es para celebrarlo. ¡Está chulo! ¡En Risi no debe haber tanto tonto, está claro!

sábado, 4 de noviembre de 2017

Metal Arms – Glitch in the System – Xbox

Un juego que se apoda “Glitch in the System” tiene que tener por lo menos buenas intenciones. Cuando uno le pone ese sobrenombre a su juego ha de tener un espíritu audaz, temerario, soñador.


Hay dos opciones: que el problema sea el glitch o que el problema sea el sistema. Como sabéis, la película ¡Rompe Ralph! planteó la posibilidad de que todo el sistema fuera una corruptela sólo porque a un personaje se le metió entre ceja y ceja que quería ser rey.

El personaje era Turbo, antigua figura notable de los salones recreativos que quedó desfasado por otros videojuegos más modernos. Desgarrado, abandonó su propio juego para reprogramar otro a su antojo y ser así rey para siempre.


Para su propósito tuvo que convertir a la verdadera monarca en vagabunda y hacer de los súbditos una pandilla de pelotas descerebrados. A la verdadera monarca se la trataba de glitch cuando el glitch-glitch, el diablo con cuernos, era el presunto rey.

O sea, que para que te fíes. ¿Quién es el bueno de la película? ¿El que va vestido de bueno o el que va vestido de malo? Porque aquí uno ya no se puede fiar. ¿A quién tienen que señalar los dardos, las dagas y las flechas? Ahora ya no se sabe, uno cuestiona quién puede ser el verdadero villano.


Si el villano eres tú, amigo lector, imagino que estarás rogándome que me calle. No querrás que vaya contando de ti por ahí que aunque pareces esto en realidad eres lo otro. Si voy largando todo tu castillo de naipes se derrumbaría y tú quedarías no sólo en ridículo, sino expuesto a la ira del pueblo.

Es lo que se llama “tirar de la manta”. Si yo tiro de la manta todo tu trabajo habrá sido en vano y no podrás soportar el peso de la humillación. ¡Quién sabe lo que podrías llegar a hacer! Así que en virtud de que no se sabe cómo reaccionarías voy a dejar que te cocines un poco más. No por sadismo, ya ves tú, sino por compasión. Soy muy compasivo.


Es que tú también... ¿A quién se le ocurre querer ser rey? ¿Pero tú te has visto en el espejo? Si pareces un vendedor de aspiradoras, como el gafitas de La Que Se Avecina. Yo no sé cómo se te ocurrió esa idea descerebrada de ser rey. Después de un fracaso amoroso, seguro. Para paliar el dolor, ¿no?

Pues para eso se muerde un trapo, de toda la vida, no se lía Roma con Santiago para parecer uno lo que no es. ¿Ves cómo eres gilipollas? Siempre te lo digo.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Wellheim Aloe Vera Gold Premium Original

Me pregunto cómo de premium puede ser un producto comprado en los chinos. Me encantan los chinos, pero su naturaleza es de tienda de conveniencia, no de tienda premium.


Yo entiendo que a la hora de crear un producto uno tiende a deshacerse en elogios sobre él, pero... Es decir, yo cuando me presento a alguien no digo que soy Juan, el Hombre Premium. En todo caso me quito méritos porque me da vergüenza ir sacando pecho por la vida. Además todo el mundo sabe que dime de qué presumes y te diré de qué careces, por lo tanto si yo fuera por la vida sacando pecho sentiría que todo el mundo ve la farsa que estoy planteando.

Cuando conozco a alguien y este alguien va de que es la polla, en mi hoja de Excel mental queda archivado como “persona superpoco la polla”. Es algo muy molesto, porque cuando alguien te propone jugar al juego de que él es la polla y tú no las posibilidades quedan reducidas drásticamente. Apenas puedes decir nada si no alabas suficientemente al gilipollas.


Las personas que van de que son la polla piden a gritos una lección; sin embargo Juan, más sádico que el Conde Dracula, sólo le da esa lección a aquellas personas que, aunque sean gilipollas, le enternecen. Si alguien es excesivamente gilipollas Juan guardará la vara de aleccionar y dejará que el majadero se estrelle con todo el equipo. Este proceder complace mucho más a las entrañas de Juan, sedientas de sangre.

Jugar a que uno es la polla es muy divertido pero si podemos jugar todos. Sin embargo, las personas que van de que son la polla quieren jugar si ganan ellos, si no se arrugan. ¡Vaya! ¡Yo pensé que aquí se jugaba a ver quién la tiene más grande! ¿Por qué te la guardas ahora que me la he sacado yo?


Está claro que a estas personas no les gusta jugar a ver quién la tiene más grande, lo que les gusta es que todo el mundo esté pendiente de ellos. Sus padres, por los motivos que sea, no les prestaron suficiente atención y ahora tenemos que ser los demás los que compensemos esa falta de amor recalcitrante. ¡Anda que no exigen, los pichacortas estos!

Juan, naturalmente, ya sabe exactamente cuánto le mide. Juan elige las batallas a sabiendas del calibre de su cimbel. Por tanto deja las fálicas peleas para aquellos que todavía tienen que medírsela bien porque aún no lo tienen claro.


Conocer y aceptar el tamaño de nuestro pene es un ejercicio de madurez. Cuando uno alcanza este nivel todo va como la seda porque sabes que esto sí y esto no, esto pa ti y esto pa mi. Pero mientras no sepas la medida exacta de tu travieso amigo no nos podremos entender.

¿No uso las mejores metáforas de todas, desprejuiciadas y a la vez encantadoras? Al pene de Juan dan ganas de abrazarlo.

jueves, 2 de noviembre de 2017

RKO 281

Esta película trata de las aventuras y desventuras que Orson Welles y su equipo pasan para rodar, producir y sacar Ciudadano Kane, la considerada mejor película de la historia.


Orson era un joven descarado y prepotente, por eso acababa peleado con todo productor que se encontraba por medio. Los productores también tienen su corazoncito y eso de que venga un chaval a decirles que son unos cantamañanas se conoce que no lo deben llevar bien, digo yo.

¡Ay, el carácter del joven talentoso! Tan apasionado, tan apisonador... Todos vamos por la vida así al principio, eso de la paciencia no está hecho para un joven. Un joven lo quiere todo y lo quiere ahora. Un joven no entiende que las cosas lleven trabajo y que para conseguirlas no se puede pasar por encima de los productores, por muy tontos del bote que sean o parezcan.


Por desgracia, además de conseguir nuestros objetivos tenemos que sacarlos sin perjudicar al vecino. O sea, la recaraba. Es una cosa complicadísima, es casi alquimia, por eso la paciencia es tan importante. Uno no puede destilar esencia exquisita si tiene prisas porque te puede estallar el matraz si no andas con temple. Sin embargo como eres tan joven aprietas el acelerador y te explota todo en los morros, por regla general.

¡No pasa nada, amigos imberbes! Es perfectamente normal. El Tío Juan, Luz del Mundo, os entiende a las mil maravillas. Al Tío Juan no es que le hayan estallado matraces, es que le ha estallado el laboratorio entero. Y aquí estoy, con apenas unas cicatrices que me hacen más sexy, si es que eso es posible de algún modo.


No te digo que no haya pasado las de Caín, lo que te digo es que pasar las de Caín también tiene su cosa. O sea, que tú quieres hacer Ciudadano Kane o la nueva Apple sin pasar las de Caín, dices. ¡Pues vas aviado, hijo! Pasar las de Caín forma parte del entramado, que no podría ser más divertido, tengo que subrayar.

Que ya sé que nos hemos criado en época de bonanza, que ya. Que ya sé que chascábamos los dedos y una cohorte de criados de Librea nos traían nuestros deseos en una bandeja de plata purísima. Pero tienes que reconocer que aquello tampoco molaba. Uno notaba cómo le engordaba el culo. Ahora también se nota, pero al menos lo mueves y se pone zumbón.


En resumidas cuentas, amigo imberbe, que no te preocupes porque los escollos se amontonen delante de ti como piezas de Lego recién sacadas de la caja. Con tu pericia de joven talentoso fulgurante las compondrás de tal modo que de escombros se tornarán en escalera y podrás subir hacia tu destino majestuoso.

¡Qué contemporáneo es todo lo que cuento! ¡Qué oportuno! ¡Gloria a Juan!

miércoles, 1 de noviembre de 2017

28 Días

Por lo que he leído detrás de la caja, esta película parece protagonizada por Ana Pastor: una chica superprofesional y superchupi que un día por ir tan de guay da con sus huesos en un sitio chungo y ahí aprende lo verdaderamente importante en la vida.


Francamente, creo que Ana Pastor todavía no ha dado con sus huesos en ese sitio en el que a base de sufrimiento aprendes el camino recto. Esta todavía se cree que el éxito profesional es el éxito en la vida. ¡Qué equivocada está!

No tengo nada en contra de Ana Pastor, lo tengo contra su carácter. Ese rollo impertinente que ella cree que es inteligencia... ¡Brrrrrrr! ¡No lo puedo soportar!


¿Qué es mejor, ser un smartass o un badass? Ambas palabras son muy guays así que lingüísticamente lo dejaremos en empate. Sin embargo en la vida te irá mejor siendo un badass que un smartass. ¿Por qué? Analicémoslo someramente.

Ser un badass puede implicar ser un smartass pero no al revés. Si eres smartass sólo eres una marisabidilla, que si la cosa se pone chunga la das de lado y ahí te quedas, espabilada. Sin embargo con un badass no puedes, el badass te come hagas lo que hagas.


El badass puede ser smartass perfectamente. El badass es tan smart que ha llegado a la conclusión de que siendo meramente smart no se puede llegar tan lejos como siendo badass. Así que badass podríamos decir que es una pokevolución de smartass, como Charmander pokevoluciona en Charizard.

Smartass en cambio no es suficientemente grande como para contener badass. Puede pretenderlo, como lo pretende Ana Pastor, pero pretender una cosa es distinto a conseguirla. Smartass es un estadio evolutivo menor, mucho menos importante de lo que la gente cree a estas alturas del siglo XXI.


¿Es mejor ser Mercedes Milá o Ana Pastor, en resumidas cuentas? Tengo que apostar por el estilo rudo y desquiciado de Mercedes, I´m afraid. Mercedes Milá hace un buen papel tanto en un congreso de Estocolmo como en una mina de León. Ana Pastor en la mina palidece, dejando a la vista su gema del punto débil. Ana Pastor es un final boss de mitad de stage mientras que Mercedes Milá es el final boss de Double Dragon, metralleta en ristre.

Mercedes Milá es Haggar mientras que Ana Pastor es Cody. Mercedes es E.Honda mientras que Ana es Dhalsim. ¿No comprendes la terminología videojueguil? Qué poco pokevolucionado estás, tío. O tía.