domingo, 22 de abril de 2018

Vulkan – The god of Energy


El dios de la energía es sin duda la mayor fuente de poder. Si necesitas poder, no lo dudes: rézale al dios de la energía.


El dios de la energía, naturalmente, escuchará tus oraciones si no está ocupado cargando el smartphone. ¿Al dios de la energía se le acabará la batería del teléfono o eso es imposible? ¡Cuántas preguntas!

El dios de la energía se peina hacia atrás con gomina, estilo Mario Conde pero menos formal. El dios de la energía tiene un sex appeal salvaje que le gusta mucho a las mortales.


El dios de la energía, por alguna razón, no viste con túnica. El dios de la energía lleva vaqueros y los domingos Dockers. El dios de la energía está cansado de los convencionalismos alrededor de las deidades.

El dios de la energía tiene problemas con la fibra de Movistar, como todo el mundo. El dios de la energía paga un riñón al mes para que al final no le funcione el wi-fi. El dios de la energía cree que la privatización de Telefónica no fue tan buena idea como el relato habitual narra.


El dios de la energía tiene bidé pero lo usa poco. El dios de la energía se limpia la cola de esmegma con la alcachofa de la ducha. El dios de la energía se la deja reluciente.

Como veis, los dioses tienen los mismos problemas que vosotros. La única diferencia es que ellos no se quejan tanto.


Los mortales lo sois porque sois débiles para con la rectitud de vuestras acciones. No tiene nada que ver con llevar túnica o barba blanca larga. Tiene que ver con obedecer más o menos las órdenes de Dios, Aquel que está por encima del dios de la energía.

El dios de la energía lleva una vida de mortal corriente pero es el dios de la energía. ¿No es algo así como superchulo, supermolón? ¡Pardiez! Superchulo y supermolón es poco.

domingo, 15 de abril de 2018

New Super Luigi U


Luigi salta más alto que Mario pero tiene peor tracción. ¿Quién es mejor, Luigi o Mario?


Luigi se diferenció de su hermano por primera vez en Super Mario Bros 2. Ahí descubrimos que Luigi saltaba mucho pero, a cambio, era más difícil de controlar. Elegir a Luigi era asumir un riesgo pero a la vez la garantía de tener una partida más divertida.

¿Qué es mejor, la apuesta conservadora o la apuesta arriesgada? Pues depende, ¿no? Yo hay días que escojo una y otros otra. Depende de la situación. No soy riesgófilo, soy buenosresultadosfilo.


Para saber cuándo hay que usar la apuesta arriesgada hay que tener un sexto sentido, un oído afinado para con la música de la vida. ¿Cómo sé cuándo sacar el Ferrari? No lo sé, pero lo sé. Yo no encargo estudios de mercado porque no me gusta perder el tiempo.

Me basto a mi mismo para saber lo que el mercado demanda. Soy ese CEO omnipresente que hace de su compañía su cortijo. La disidencia está castigada y no hablo con mis ejecutivos más que cuando les despido.


En realidad soy más como Walt Disney. Walt Disney era un padre para su compañía y nos hablaba de sus adelantos en pequeños vídeos superinteresantes. Escuchar a Walt Disney hablar era como tomar ponche junto a la chimenea.

En verdad, en verdad os digo que no soy riesgófilo. Simplemente la mejor apuesta la ve poca gente. A la falta de visión se le llama conservadurismo y a su tenencia riesgo. Juan es visionario, no riesgófilo. ¡Hasta ahí podíamos llegar!


Y como soy la polla me puedo permitir el lujo de aparentar que no lo soy. ¿Por qué hago esto? Para alejar a moscones resultadistas. Juan sólo quiere alrededor a los más puros, porque sólo Ellos podrán recomponer el nuevo mundo.

Juan piensa que no ver que se viene encima un iceberg no es conservador, es miope. Por tanto si eres miope lo siento por ti. ¡Disfruta del desastre del Hindenburg!

domingo, 8 de abril de 2018

Dragon Skeleton


Lo que hoy vengo a enseñaros es una cosa muy guay. Son unos dragones de plástico coleccionables que vienen en sobres. Están despiezados por lo que es mandatorio que los montes tú, cual mueble de Ikea.


Este juguete es como los que te vienen dentro de los Kinder Sorpresa, sólo que este es más grande y mejor. Por ese motivo cuesta tres euros, más que un Kinder Sorpresa. A no ser que los precios de los Kinder Sorpresa hayan ido through the roof y yo no haya tenido noticias.

El dragón, una vez montado, es una figura de adorno cojonuda y lo tengo ahora mismo delante mía. Protege a otras figuras con cualidades menos demoníacas. Ser demoníaco te permite proteger al débil mejor que si eres heroico nada más.


Si eres demoníaco eres invencible porque, rayos, estás ardiendo entre las llamas del infierno. ¿Qué podría afectarte? Si no has quemado tu cuerpo como si fuera una tea no estás preparado para nada. Nunca podrás proteger al débil porque el débil eres tú.

Si eres, pongamos por caso, un bocazas ridículo que osa desafiar a un esqueleto en llamas debo decirte que estás perdido. Los esqueletos se meriendan a los bocazas de un solo mordisco. Has cometido un error fatal y lo pagarás con la muerte.


Ser un esqueleto de dragón, además, no se consigue de un día para otro. Te lo digo por si tienes planes para dejar de ser una bailarina mema. Si quieres convertirte en alguien de cierto nivel debes abandonar algunas actividades propias de cobardes y gentuza similar.

Lo que te vengo a decir, sin rodeos, es que no eres suficientemente hombre como para convertirte en un esqueleto de dragón. Boca tienes mucha pero fuerza física ninguna. Así que aparta, sucio patán, antes de que llame a mi pandilla de diablos y te destruyamos con los rayos que escupimos por los mismísimos ojos.


Una vez destruido tu cadáver servirá para abonar las plantas de unos amigos míos. Mis amigos son amantes de las flores y necesitan abono para que crezcan más lustrosas. Los cadáveres de puto mierda son un alimento genial para las flores.

Sin más, querido idiota, te conmino a que te apartes de mi camino si no quieres que me coma tu garganta. Avisado quedas.

domingo, 25 de marzo de 2018

G1 Jockey Wii


Ser jockey es algo que, francamente, me interesa. Ser un tío superpequeñito que comanda un caballo tope purasangre es como muy smooth criminal, ¿no creéis?


El buen perfume viene en envases pequeños y yo es en algo en lo que ahora tengo que fijarme. Pasada la época neoliberal descocada en la que Juan pasó a engrosar las filas del ejército de los enanos (rudos y eficaces), ahora Juan ha de apoyar a los elfos para que sentencien la guerra con sus arcos certeros.

Mis queridos elfos, mis queridos millennials, yo no tengo nada contra vosotros. Mis órdenes despiadadas han sido fruto de un deficiente sentido militar por vuestra parte. No podíais atacar en tromba porque sois más frágiles aunque más sofisticados. Si te di una bofetada fue por tu propio bien.


Y lo mismo que antes te di una bofetada ahora te beso la frente, millennial, porque ahora es tu turno. El enemigo ya está suficientemente débil como para que tus ataques sean verdaderamente efectivos. Saca tus polvos mágicos (tus Polvos Flu si eres un millennial Harry Potter) y enséñame eso que tanto tiempo llevas queriendo enseñarme.

Aunque estoy seguro de tu victoria, no te voy a alabar todavía más. Tu vanidad es tu punto más débil y no quiero que nada falle. Así, quiero que invoques dragones espirituales, quiero que me enseñes qué aprendiste en esos libros polvorientos que sólo tú conoces.


Una vez terminada la misión que te encomiendo, millennial, nos iremos a bailar ese techno de fantasía que tanto mola. Me encantan tus referencias Final Fantasy y seguro que bailas el unicornio, el baile de moda. Nada puede salir mal.

Comprende, millennial, que las cosas han tenido que ser así. Eres demasiado importante como para que te pierda en un ataque sencillo, más apto para gente mucho más burda que tú.


Bueno, millennial, espero que aceptes mis explicaciones. O casi mejor espero que no las aceptes, porque ¿qué millennial de mierda serías tú si respetases tanto las jerarquías?

Espero, millennial, que me sigas odiando tanto como el primer día. De ese odio nacerá tu polvo de estrellas y nos bendecirás con tus maravillas. Amén.

sábado, 24 de marzo de 2018

Cool World


Tras ¿Quién engañó a Roger Rabbit? llegó Cool World. La copia siempre es peor que el original y esta película no nos anima a hacer una excepción.


Cuando vi Cool World fue una decepción. Tampoco es que tuviera muchas esperanzas pero alguna sí que tenía. Con el tiempo ha pasado a engrosar la lista de cult classics trash que tanto me gustan, junto con Waterworld o Showgirls.

Ser un cult classic trash tiene cierto mérito. Tiene un aroma a Ed Wood, a dignidad pese a la incompetencia. Un cult classic trash es como ese pelo enquistado, molesto, retorcido, pero cuando lo tienes en la mano te resulta fascinante. Lo palpas como si fuese un tesoro, una caracola extraña hallada en el arrecife.


¿Qué es mejor, ganar un Oscar o ser un cult classic trash? Hombre, en plan hacer carrera casi un Oscar. Con un Oscar te empieza a llover la pasta y puedes comprarte una Xbox One X, la consola que mueve gráficos 4K de forma nativa. Sin embargo ser un cult classic trash tiene un estilo exquisito que jamás tendrá ningún Oscar.

De todas formas estamos en 2018 y ya no tenemos por qué elegir. Guillermo del Toro es la prueba. El friki de historias tiernas pero sin alcurnia ha ganado un Oscar y está estrenando la segunda parte de Pacific Rim.


Si Guillermo del Toro lo ha conseguido las puertas están abiertas. Cualquier matado de barrio puede asaltar los cielos y hacerse con un Oscar, esa estatuilla tan propia del establishment. Hay que reconocer que Guillermo tiene un gran mérito.

Si quieres hacer algo de verdadera trascendencia tienes que apoyar al barrio cutre y no al barrio pijo. Apoyar al barrio pijo está chupado y no tiene ningún mérito. Apoyar al barrio cutre, en cambio, tiene toneladas de mérito y de dignidad. Nos excusaremos en eso para conquistar Hollywood.


Si quieres ganar un Oscar no tienes que hacerte amigo del Presidente de la Academia, tienes que hacerte amigo del Ujier de la Academia. El ujier sabe lo que se cuece en las cloacas y te puede dar el chivatazo mejor que nadie sobre cuándo conviene desplegar el ataque.

El Presidente no tiene ni puta idea de nada. El que sabe es el Ujier. Por eso te recomiendo, mi estirado amigo, que cambies de estrategia si quieres triunfar.